Era solo cuestión de tiempo para que el primer motor eléctrico inalámbrico hiciera su aparición. Si bien la tecnología va iniciando su desarrollo, lo cierto es que más pronto de lo que se piensa podría ser implementada en vehículos comerciales. Tan solo de pensar lo que se ahorrarían las empresas automotrices en lo que respecta a cables, y seguro que el asunto resulta rentable.

El desarrollo fue realizado por investigadores de la Universidad de Tokio, liderada por Hiroshi Fujimoto, profesor asociado especializado en control de vehículos eléctricos. Básicamente se transmite potencia a la rueda gracias a dos bobinas eléctricas, una transmisora y la otra receptora, las cuales presentan una separación de 10 centímetros.

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En el caso del vehículo de pruebas el motor eléctrico se ubica en el eje, muy cerca de la rueda. Esto es un punto clave del desarrollo, ya que como el motor no ocupa espacio en las partes frontal y trasera del vehículo, es posible utilizar dichos espacios para colocar más baterías, y así aumentar la autonomía del vehículo.

A muchos, entre los que me incluyo, 10 centímetros no podría parecer mucho, pero hablando de términos de producción masiva, sin duda representaría un buen ahorro por concepto de cables. Eso si, quizá más adelante se pueda ampliar la distancia de transmisión de electricidad. De momento se trata de un desarrollo interesante, y con mucho futuro.

Vía | Hipertextual